La nueva Hostería contiene comodidades inimaginables medio siglo atrás. El espacio interior es tres veces más amplio. Materiales y tecnologías de avanzada suman al espíritu originario de la piedra y la madera, un confort propio del tercer milenio. En la piedra del basamento se encuentran la cava y su sala de catadores, así como la biblioteca y salón de fumar, beber, leer y jugar para adultos. La planta principal alberga la recepción, salones con chimeneas palaciegas, el restó y el bar, la terraza y un salón de usos múltiples, además del spa-solarium, sauna, hidromasaje y salida directa a la pileta climatizada. La planta alta contiene las 20 habitaciones y 2 suites, todas con baño con hidromasaje. Las doce habitaciones con vista a la bahía de Anchorena podrían calificar entre las mejores "rooms with a view" del planeta: un panorama incluso excesivamente bello, en el que penetra todo el sol de la tarde. . Las diez habitaciones que miran al sol de la mañana y al bosque de Grimm son más íntimas y tranquilas. Todas las habitaciones combinan el mismo gusto por el lujo y el confort que caracteriza a un "hôtel boutique" con la sencillez informal de un refugio patagónico de altura. Ninguna habitación tiene televisión ni frigobar: hay una sola gran pantalla en la Hostería. El room service y self service son permanentes. La cocina patagónico-mediterránea se propone la excelencia en la búsqueda y elaboración de los sabores regionales. Cordero del pedemonte andino, trucha de los mejores criaderos, salmón rosado del Pacífico y blanco del Atlántico, ciervo y jabalí de los cotos vecinos, hongos y ahumados de la comarca, frutos del bosque, verduras y hortalizas de huertas orgánicas y hierbas silvestres son la base cromática de un concierto de sabores que quiere ser memorable. Cada día se hornean panes artesanales que gracias al aire de montaña, agua de lago y fuego de leña tienen un sabor inigualable fuera de la Isla. La condición insular de la Hosteria, lejos de vinotecas y proveedores, obligó a pensar la cava más provista de la Patagonia. Entre la roca, reposan docenas de "rèferences" de una carta que se complace en la búsqueda permanente de los mejores tintos y blancos del país, desde las zonas frías del Alto Valle hasta las alturas de los Valles Calchaquíes, todo Cuyo incluido. La Hostería más aislada de Argentina es también la más lejana al ruido de autos, motores y cosas que hacen ruido. Al sur, norte y al este no hay más que bosques. Al oeste sólo hay lago, montañas y los siempre cambiantes cielos del sur. Sin inclinación manifiesta por los niños, el clima interior es apacible e intimista. En una sala ad hoc es posible conectarse en todo momento con el mundo vía TV satelital o PC con Internet. O también desconectarse gracias a la mejor biblioteca insular del continente, o nuestra colección de música clásica y jazz, y la videoteca de clásicos. La Hostería de la Isla es un paradigma de franca hospitalidad tanto para quienes extrañan al mundo como para aquellos que no lo echan de menos en absoluto. Dos salas de reuniones y eventos, con lugar para 40 personas, ofrecen espacio suficiente para pequeños encuentros
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